Al principio todo fue bastante rápido y organizado: contestaban con agilidad y en pocos días hice una entrevista telefónica y posteriormente una videollamada con la directora de arte. Ese mismo día me comunicaron que seguía avanzando en el proceso y me enviaron una prueba técnica para realizar en un plazo de 72 horas.
La prueba consistía en desarrollar una campaña de comunicación bastante completa, incluyendo diferentes propuestas y planteamientos creativos. En el correo indicaban que, una vez entregada, habría una presentación de la propuesta y daban instrucciones concretas sobre el envío y los tiempos de entrega.
Sin embargo, después de recibir la prueba, la comunicación cambió completamente. Intenté contactar varias veces para resolver dudas relacionadas con la entrega y con la supuesta presentación posterior (por ejemplo, detalles sobre el horario de la entrevista), pero nunca obtuve respuesta. Aun así, entregué la prueba dentro del plazo indicado y tampoco recibí ningún seguimiento posterior ni respuesta sobre el proceso.
La experiencia me resultó frustrante por el tiempo y trabajo invertidos en una prueba extensa sin recibir ningún tipo de feedback ni cierre del proceso. Además, durante ese tiempo la oferta seguía publicada en distintos canales como LinkedIn o Instagram y posteriormente vi experiencias similares relacionadas con el proceso de selección.