La experiencia que tuve durante el proceso de selección fue bastante variada. Las primeras entrevistas, incluyendo el screening y el desafío técnico, fueron normales y no presentaron inconvenientes. Sin embargo, la última entrevista, que se centró en la adecuación cultural, resultó ser algo ambigua. Las preguntas que se hicieron parecían poco coherentes y no alineadas con el resto del proceso.
Lo que más me frustró fue el feedback que recibí, ya que fue extremadamente genérico y no ofreció información útil para mi desarrollo profesional. Además, noté una falta de respuesta a otras consultas que hice a Recursos Humanos, lo cual generó una sensación de desinterés por parte de la empresa.
Es fundamental que las empresas comprendan la importancia de proporcionar un feedback claro y específico. Esto no solo ayuda a los candidatos a mejorar en futuras entrevistas, sino que también refleja un compromiso por parte de la organización hacia una buena experiencia del candidato. La falta de comunicación puede dejar a los postulantes con dudas e incertidumbres innecesarias, lo cual es contraproducente en un mercado laboral competitivo.