El proceso incluyó 3 entrevistas y 2 pruebas técnicas para una única posición, además de varias conversaciones previas. Tras completar todas las fases, la propuesta económica inicial fue inferior a la que esperaba para una posición de estas características en el mercado español. Posteriormente, dicha propuesta fue revisada.
En la fase final surgieron varias incidencias relacionadas con la comunicación y la definición de las condiciones. El precontrato emitido tenía una vigencia limitada y llegó a expirar antes de completarse la incorporación. Tras ello hubo un periodo con escasas actualizaciones, hasta que se retomó el contacto con una fecha de inicio y con condiciones que diferían de algunos aspectos comentados anteriormente durante el proceso.
Asimismo, la modalidad de trabajo fue cambiando a lo largo de la selección. La posición se presentó inicialmente como remota, posteriormente se indicó la posibilidad de asistencia presencial periódica con el cliente y, tras solicitar aclaraciones, se planteó nuevamente una modalidad completamente remota.
Finalmente decidí no continuar con la incorporación debido a la falta de claridad percibida respecto a las condiciones del puesto. Tras comunicar mi decisión, recibí varios intentos de contacto en un corto espacio de tiempo.
En conjunto, considero que sería positivo reforzar la coordinación interna, la consistencia de la información proporcionada y la definición de las condiciones antes de formalizar una incorporación.